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El papel de la I+D en la sostenibilidad

El papel de la I+D en la sostenibilidad

Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el consumo de energía seguirá creciendo hasta 2030 a un ritmo del 1,3%. Además, los combustibles fósiles (aun con un ligero descenso) seguirán siendo los más demandados en los próximos 15 años.

Las tensiones entre crecimiento y disponibilidad de recursos energéticos van a ser cada vez mayores, por lo que la eficiencia energética es la herramienta más potente para asegurar la sostenibilidad del suministro energético. Es decir, conseguir producir más valor con menos consumo.

Las mayores economías del mundo han introducido legislación y objetivos de reducción para impulsar la eficiencia energética: reducción de un 16% de la intensidad energética en China, nuevos estándares de combustible en Estados Unidos, reducción de un 20% de la demanda energética en la Unión Europea, reducción de un 10% de la demanda eléctrica en Japón hasta 2030, etc.

El papel de la I+D

El consumo energético mundial corre más deprisa que los esfuerzos tecnológicos para hacerlo sostenible. De hecho, según la AIE, en 2030 se consumirá en el mundo un 30% más de energía. El actual modelo de suministro y consumo basado, sobre todo, en combustibles fósiles, necesita evolucionar a uno de mayor eficiencia e incorporar nuevas fuentes de energía. Sin embargo, las fuentes alternativas disponibles actualmente son excesivamente caras y no ofrecen suficiente seguridad de suministro.

Por ello, la innovación debe jugar un papel fundamental en esa transición, debiendo proporcionar las tecnologías que permitan la introducción de proyectos eficientes en coste que aporten mejoras substanciales de la eficiencia a lo largo de toda la cadena de suministro y la reducción de los costes de producción de las energías en su conjunto. La Unión Europea ya ha elaborado una hoja de ruta hasta 2050 en la que pone el foco en el impulso a nuevas ideas para generar soluciones a los retos de la UE. Y en España hay hasta 730 organizaciones que investigan en torno a temas energéticos y eficiencia. Son sobre todo consorcios formados por empresas privadas, centros de investigación y universidades, que representan uno de cada tres casos.

Pero el presupuesto público de I+D en Eficiencia Energética es inferior al de la década de los 80 y representa actualmente solo el 0,01% del PIB, un porcentaje inferior al dedicado por otros países de nuestro entorno.

Fuente: Fundación Repsol