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Pensar en lumens

Piensa en Lumens

El consumidor final, durante mucho tiempo, siempre ha pensando en vatios a la hora de escoger la iluminación de su casa, negocio o empresa. Pero hay que saber que los vatios sólo indican la cantidad de energía que consume una lámpara, pero no el brillo o la cantidad de luz que ofrece.

A medida que se ha ido mejorando la eficiencia de las fuentes de luz, ha surgido una nueva manera de seleccionarlas, ya que lámparas que utilizan diferentes cantidades de energía pueden producir la misma cantidad de luz. 

Ejemplo: una incandescente estándar de 60 watts, una CFL de 15 watts y una LED de 12 watts pueden producir los mismos 800 lúmenes. Por lo tanto, si queremos ahorrar dinero y energía, es importante conocer y entender el concepto de lúmenes.

¿Qué es un lumen?

Esta unidad de medida describe la cantidad de luz o brillo que percibe el ojo humano. Por lo tanto, cuanto más lúmenes, mayor será el brillo de la lámpara y el nivel de luminosidad del ambiente. El lumen (símbolo: lm) es la unidad del Sistema Internacional de Medidas para calcular el flujo luminoso, una medida de la potencia luminosa percibida. Hablando más claro, la interpretaremos como la "cantidad" total de luz visible en un ángulo determinado, o emitida por una fuente dada. Los lúmenes se pueden usar para comparar el brillo de cualquier fuente de luz, sin importar la tecnología que emplea ni tampoco si es una incandescente, una CFL o una LED. El usar los lúmenes permite comparar el brillo de diferentes fuentes de luz a la hora de comprar. 

La luz perfecta

Una vez determinado el brillo deseado (cantidad de lúmenes) tendremos en cuenta otros aspectos a la hora de escoger una lámpara o luminaria:

1. La duración o vida útil esperada (en años): una lámpara incandescente puede durar 1.000 horas, o cerca de un año, mientras que un sistema Led llega a 50.000 horas o más, disminuyendo la frecuencia con la que es necesaria remplazar las fuentes de luz. 

2. Color de la luz (qué tan caliente o fría se verá la luz): la temperatura de color se mide en grados Kelvin. Cuanto más alto el valor de la temperatura, más fría o blanca se ve la luz. Por otro lado, cuanto más bajo ese valor, más cálida o amarilla será la luz. Soluciones de iluminación con colores más blancos (alta temperatura) son ideales para los lugares donde se realizan tareas, como la cocina o el baño. Cuanto más amarilla es la luz, más acogedor se percibe el ambiente. 

3. Vatios (energía consumida): Cuanto menor sea la cantidad de vatios consumidos, menor será el gasto en consumo eléctrico. Con esta forma de escoger una lámpara, vamos a encontrar una luz perfecta a nuestras necesidades y, además, vamos a cuidar el Medio Ambiente.

Así que... ¡Piensa en lumens!